700

Benjamín Chávez

Terminamos este 2020 –año de desventura y desasosiego por donde se lo mire– publicando la edición 700 de El Duende. A pesar de todo seguimos adelante desde Oruro, tierra de poderosos brazos como lo refrenda el imaginario popular, con algunos cambios, más de forma que de otra cosa, asumidos para afrontar los desafíos presentados mundialmente.

El Duende se ha venido publicando una vez al mes y continuará así durante el año entrante. A lo largo de este “que ya felizmente acaba”, como dicen muchos, las ediciones tuvieron que circular virtualmente y, algunas de las impresas, los días viernes y no los domingos como siempre había ocurrido desde los inicios de este suplemento. Fueron cambios necesarios para posibilitar esas tan mentadas “apariciones” de ese duende que, si bien cablamente ya no cumple el propósito vuelto consigna que lo viera nacer (aquella de “se le aparece cada quincena”), lo importante es constatar que, aún con otra periodicidad, las apariciones aún se suceden y, es de esperarlas, también mensuales –los últimos domingos– en 2021.

Esta edición celebratoria congrega a algunos pocos de nuestros más cercanos colaboradores y amigos pero llega, llegará, así lo esperamos, a muchos más. No sólo a través del impreso que se distribuye como parte de la edición de La Patria y a través de su sitio web, sino, y esta es una buena noticia, gracias a la creación de un blog del Duende donde, además de publicarse las ediciones dominicales, se contará con un archivo de todos los números anteriores, así como con contenidos exclusivos.

En una ocasión como esta, es dable la evocación, la remembranza y en esa línea, se hace presente la memoria de nuestro director honorario, Luis Urquieta Molleda, quien fuera un incansable animador de la escena cultural orureña y boliviana a través de su siempre sincero y leal apoyo a las manifestaciones artísticas. Fue él el artífice de que este suplemento –fundado por Alberto Guerra y Edwin Guzmán– empiece a recorrer un camino de mayor difusión y pueda llegar a un sector más amplio, traspasando las fronteras regionales. Así, con la lúcida visión práctica que siempre le caracterizó, formó un equipo que fue creciendo con los años. Todos juntos y a lo largo de casi tres décadas, trabajamos impulsados por la convicción de que el arte es un bien supremo e imperecedero. Hoy que el río del tiempo se ha llevado a Luis, el caro amigo, a la otra orilla de la vida, su indeleble labor es continuada por su familia (su esposa Esther y sus hijos Luis Iván, Gorky, Marcelo y Patricia) quienes comparten esa certeza que supo guiar una vida de fraternidad.

En la página tres, hoy publicamos algunos fragmentos de una conferencia en la que Federico García Lorca desarrolla la teoría del duende, porque sabemos que están ahí, en esa argumentación creativa que en “un día lejano ya” como dice la canción, leyera el recordado Alberto Guerra, los motivos que ahora dan nombre a este suplemento. Ideas e imágenes que siempre acuden en nuestra ayuda al más mínimo requerimiento.En aquel bello texto, García Lorca refiere cómo, en un concurso de baile en Jerez, se alzó victoriosa una bailarina octogenaria, entre jóvenes beldades, y todo, gracias al duende: “pero en la reunión de musas y de ángeles –dice– que había allí, bellezas de forma y bellezas de sonrisa, tenía que ganar y ganó aquel duende moribundo que arrastraba por el suelo sus alas de cuchillos oxidados.” Un suplemento que alcanza sus 700 números, bien puede recurrir a esa dignidad.

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