Micaela Mendoza Hägglund

Micaela Mendoza Hägglund. Poeta boliviana-sueca (La Paz, 1981). Poeta y psicóloga transpersonal, coordinadora nacional de la Entidad civil de Musicoterapia en Bolivia MUSAB. Publicó: Lo mágico sombrío (2010), el disco musical y poético sonoro Éter junto al proyecto Mandala (2016), Áticos sonoros (2018), Sahumerium en formato digital y audiovisual (2020); Poemancias libro-baraja escrito junto a Adriana Romero (2020).

Afonía

Tu boca,
un despeñadero
en el que
las sílabas
saltan
como suicidas
errabundas.

Hay algo dentro
que no logra trepar.

Quizás
el tarareo
de un vértigo.

Lapsus linguae

El rumor del Mundo
su saturación de bullas
en disonancia quejumbrosa
sobre todos los diles y diretes
de este andar probando
diferentes lenguas
para sobrepasar
el malentendido universal.

Mapa corporal

La geografía de las heridas
marca una ruta gráfica
en los cuerpos lisiados.

Trayectos de costras
en los que se aposentan
las violencias antiguas.

Mapeo de cicatrices
como lenguaje arcaico
que alguien olvidó.

Casa del arterror

El cordel, 3 am
collar violento
sobre la yugular

Se desdobla la calle
tras la caída
de los huesos

Palabras de espuma
acumulando el escupitajo,
la flema sorpresiva

Manos inspeccionantes
Me cubro
Suelto lo soltable
Recubro
Cuerpo amuleto. Caparazón

Espectros de bruma
asaltando nuestro arte
Reptan
Sensación de cuchillos
Silencio. Silencios
Huyen

Nos encaramamos
Nosotras, ojos de estremecidas hierbas
Él, espasmo musical

Ahora vestimos ropajes
de ceniza y polvo
aguardando
la metamorfosis
del terror en el arte.

Silencios en escala de grises

Que anestesia
tan frígida
posee lo plomo.

Ese silencio
que incorpora
la rapsodia
de las jaulas.

Sepultura
de clamores
mudos.

Santuario
que encubre
a los esqueletos
de lo no dicho.

Sótanos

Me recuesto
en el escaparate de los fósiles.

Montañas de esquirlas
donde mis vértebras se amontonan.

Todos los escondites
han empezado a nutrirse
de nuestro hollín.

Los sótanos nos han poseído
y el polvo es el único refugio.

Salto al vacío

Hay recodos en el abismo
donde se salta con vastedad
cuando el derrumbe se infiltra
bordeando los límites.

Desarticulación de rocas
y capas tectónicas
en la escala progresiva
por los huecos.

Pequeñez mineral
de un envoltorio de piedra
que vuelve a su origen.

Khipus fonéticos

El dialecto de los nudos,
desata el afán del enredo
en los verbos atragantados.

Khipus de leyendas,
enhebran el espacio destejido
de las urdimbres olvidadas.

Mientras que en la siguiente cuerda
las voces hacen macramé
con sus amarres antiguos.

Bautizos

Yo canto, no es invocación. Solo nombres que regresan.
Alejandra Pizarnik

He cambiado
de nombre
intentando
llamarme a mí misma
en otras lenguas extintas.

He sido nombrada
cantando letanías
en español
en aymara
en sueco
en gurmukhi
en feérico
en arameo

Liturgia de mis identidades,
ceremonias de bautizos,
renombramiento
de mis metamorfosis
de lo mismo.

El polilingüismo de Micaela parece propiciar, ¿paradójicamente?, un demorarse en la lengua, como órgano, como cuerpo, como músculo propiciatorio de movimientos. Sus versos son recorridos espaciales, temporales que, a manera de descripciones que van dando cuenta de los desplazamientos, hablan al lector de cosas que permanecen profundamente ocultas pero que concurren a su conjuro poético para ser nombradas, tocadas, rozadas por una voz que busca la palabra como joya engarzada, el lenguaje apropiado, el dedo verbal capaz de asir lo inasible.

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