AtaralaratA

En 2004 apareció en Cochabamba una publicación literario-filosófica de gran formato, atractivo diseño y contenido más que interesante. Su editor, Antonio Mayorga Ugarte, la bautizó con un palíndromo de gran resonancia y especular referencia.

La permanencia de esta publicación (que duró poco más de diez años) en el ámbito de las letras bolivianas fue elogiada varias y merecidas veces; pero también se elogió su deliberado y constante “olvido” de la actualidad, como puede leerse en una entrada del blog letrasbol que, al celebrar la aparición del número 29 de la revista anotó: “A AtaralaratA no le interesa estar al día en nada, un gusano que no deja en paz a las publicaciones periódicas. Lo suyo, más bien, son textos, de aquí o allá, escritos ayer o hace mucho tiempo, que cumplen una sola condición: la calidad de sus ideas y de su escritura. Y si de yapa resultan provocativos, la rata, seguro, baila catala y baila espera, como seguro lo hacen los cronopios de Cortázar cuando están contentos”. Alguien a quien, sin duda, el nombre de la revista le habría encantado.

En aparente contradicción con lo antedicho (solo aparente, pues no hay tal) un aciago día en La Paz, Benjamín Chávez se entera de la muerte de un amigo leyendo el número 4 de AtaralaratA, publicado en 2004, en el que Eduardo Mitre publicó el poema: “Réquiem por el viajero”, que es, como él mismo lo dice, un poema que habla de: la vida azarosa de Ives Froment / siempre yendo y viniendo / entre Bruselas y Cochabamba. Esa noticia, motivó que Chávez escribiera un texto que bautizó como “Recordando al amigo” y lo publicó en este mismo suplemento (El Duende, 8 de agosto de 2004). La revista como una cámara de eco propiciando la creación y circulación de la literatura entre, en ese caso, Cochabamba y Oruro.

Otra ocasión de convergencia se dio cuando ambos (El Duende y AtaralaratA), desde distintas orillas del ramal oriental de la cordillera de Los Andes, publicaron un fragmento del gran Claudio Magris y su ineludible El Danubio. Ahora, ambos nombres se vuelven a juntar en esta página dedicada a la labor editorial de nuestro país, pues, el conocido y caro palíndromo ha saltado (“derivado” diría su editor) de la portada de la revista a la tapa de un libro. Es decir, la revista se ha convertido en editorial. Suele pasar, claro y esas suelen ser ocasiones celebratorias. Pasó lo mismo con La Mariposa Mundial, aquí en Bolivia; pasó con Sur, en Argentina, y con otras más aquí, allá y más allá en el espacio y el tiempo.

Consultamos a Antonio Mayorga sobre este salto y nos responde que: “Entre 2004 y 2014 se publicó AtaralaratA, revista de ensayos sobre literatura y ramas anexas –filosofía, patafísica, sociología, tauromaquia, etc.–, que, desde Cochabamba, circuló por buena parte del país (véanse las portadas nº 1, de abril 2004, y la última, nº 32, de noviembre 2014). Tuvo como colaboradores fijos a Luis H. Antezana, Eduardo Mitre, Benjamín Santisteban, Fernando Mayorga y Antonio Mitre. Como mera derivación pasa ahora a convertirse en AtaralaratA Editorial y acaba de publicar su primer libro; ojalá prosiga con un segundo. Y cosas así”.

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