Los manjares compartidos de la literatura

Una lectura de un libro de lecturas. A propósito de Vetas literarias. Ensayos de un ensayador potosino (Plural, 2022) de Diego Valverde Villena

Martín Zelaya Sánchez

Clarice Lispector, una pantera que devora conocimiento, experiencias y refleja luz. Jaime Saenz, propiciador de un Aleph propio –hecho de libros, discos, maquinitas, antigüedades y cábalas– que se traduce luego en sus incomparables páginas. Octavio Paz, gestor de encuentros y re-conocimientos.

Libro sobre lecturas y lectores. Y también sobre escritores. Algunos dirán que este tipo de textos –permítanme ligarlo sobre todo con Sergio Pitol, pero también con Monterroso y algo de Magris y Vila-Matas– son solo de interés de académicos y literatos. Falso. Libros como Vetas literarias. Ensayos de un ensayador potosino (Plural, 2022), de Diego Valverde Villena, son un regalo para todo buen lector; entiéndase de aquel que disfruta de hallar y aprehender nuevas formas de leer.

Valverde agarra sus lecturas, intereses y estados de ánimos de un momento específico –y del todo general también– y los vacía en estos textos, que no son sino momentos, guiños e ilaciones de su bagaje. Pero, además, dialoga con sus lectores y sus lecturas. Es un facilitador de experiencias, descubrimientos y redescubrimientos. Es, entonces, un disfrute leerlo e interactuar con sus propuestas, desde momentos, lecturas y bagajes comunes.

“Siguiendo al padre Montaigne –sostiene en el prólogo– intento no hacer nada sin alegría: todos estos ensayos son hijos de lecturas epicúreas. Nacen espontáneamente del gesto de convidar los manjares de una mesa, que se vuelven irreales si no son compartidos”. (10)

Un capiango en Sicilia: Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Leopardos-felinos-Lampedusa. La relación entre libros y comida, el amor por ambos. Y las pasiones, queda claro, del autor de la soberbia El Gatopardo.

“Para un felino de los libros, la lectura y la comida son dos variantes del alimento. Y ambas actividades se disfrutan con el mismo placer sensual. No ha de extrañar, pues, que Lampedusa, al clasificar a los escritores, los divida en dos tipos de características tan significativas como grassi, “gruesos” y magri, “delgados”. (13)

Sobre un poema de Álvaro Mutis encallado en algún lugar entre Cartagena y Antioquia

Un poema desechado y olvidado por su propio autor, tiene aún mucho por dar. A veces una (buena) explicación de la poesía, vale. Por más que se diga que esta debe sentirse, no racionalizarse. Y por más que, generalmente, acercarse y disfrutar la poesía debe ser una labor individual.

En sus pesquisas bibliófilas, Valverde dio con “N. N. Baronet se rehúsa a morir en Cartagena de Indias”, un poema desconocido de Mutis en un libro de poca circulación y nunca más recogido en su obra “oficial”.

¿Cómo pudo habérsele escapado una pieza de uno de sus grandes referentes a un ubicuo lector y escudriñador como es él? Tras un detenido análisis y conjeturas, concluye que “los colores del navío ‘N. N. Baronet…’ son tenues. El óxido los ha trabajado hasta conferirles unos matices muy sutiles, que casi se confunden con el viento marino. A veces el poema puede parecer un espejismo. Por eso ha pasado desapercibido tantos años, esperando su avistamiento”. (22)

Octavio Paz, cosmógrafo

Paz como descubridor / canalizador de libros y autores. Crítico innato sin ser esta nunca su vocación o intención.

“Octavio Paz, ¿un poeta ensayista o un ensayista poeta?”, escribe Valverde para abrir el texto. Y poco después resuelve que “…es el Paz lector, del que nace todo” (23). Tras rememorar una serie de historias y anécdotas “literarias” en torno al Nobel mexicano: encuentros, desencuentros con escritores, artistas; lazos y descubrimientos propiciados; incursiones y recomendaciones, nos convence de que “…Paz reivindica ese oficio de lector-puente, de lector-zahorí, de lector que abre caminos y recupera sendas. Un oficio que solo un creador puede realizar a la perfección”. (27)

Intersección Bruckner: Jaime Saenz se encuentra con Sergiu Celibidache

Saenz escribía –concebía, creaba– en estrecha relación con su entorno inmediato, sus cuartos que casi no variaban de casa en casa; sus mesas, fotos, relojes, porcelanas y mil cachivaches.

Germanófilo acabado, pronto descubrió que más que los escritores (Mann, Goethe), le acompañarían para siempre y serían fundamentales en su obra los músicos: Bach y Bruckner, ante todo.

Tras trazar un recorrido por historias, vivencias y escritos del autor de Recorrer esta distancia, y, más sucintamente del músico rumano, y tras engarzar paralelismos en sus improntas y obras, advierte que ambos estuvieron al mismo tiempo en Berlín en 1939. Y especula: “¿Se habrán cruzado ante el semáforo de Potsdamer Platz? ¿Se habrán vislumbrado por un segundo en Unter den Linden? ¿Habrán coincidido en un concierto de Furtwangler en el Titania Palast? ¿Se habrán reconocido sin saber quiénes eran?”. (41)

Hay que leer a Saenz como si leyésemos / escuchásemos una partitura / sinfonía de Bruckner: más lento, paladeando, sentipensando cada momento. 

Joao Cabral de Melo Neto, el niño lector del ingenio

Políglota, lector voraz. Renacentista. Poeta. Escribía, ante todo, sobre sus lecturas; o, más bien, en sus escritos no podía dejar de lado su mente crítica y creativa; era un lector total que concebía la vida-literatura-escritura como una máquina o, mejor, un juego que resolver.

“A Cabral le habría encantado conocer Potosí. Él, que hacía poemas-máquinas para entender cómo funcionan los poemas máquinas, habría estado fascinado de imaginar esa ciudad hecha de ingenios, surcada de engranajes, fuelles, molinos, ruedas, alimentada por catorce lagunas artificiales. Habría intentado revivir los artificios mecánicos recitando como fórmulas mágicas otras máquinas perfectas: los poemas del gran hacedor Góngora”. (59)

Cuando las panteras leen: Clarice Lispector

Clarice descubrió una nueva forma de leer: dejar que sea el libro el que la lea a ella.

“Cuando las panteras leen, se miran unas a otras queriendo descifrarse, descifrar el mundo, descifrar la vida (…) No es fácil leer de verdad. Leer es mirar un libro a los ojos. Leer es permitir que un libro te mire a los ojos”. (61)

Una tradición propia

La universalidad de la literatura. En este texto Valverde explica su libro y más: sus búsquedas y motivaciones como lector y poeta.

“Cada escritor va forjando su propia tradición, su propio país literario, a golpe de lecturas. La curiosidad y la intuición van creando ese Imperio Literario que es el bagaje de cada creador. Guiado por su curiosidad el escritor agranda ese imperio privado que no tiene más límite que el horizonte” (72), afirma y cita tanto a Cortázar como a Rubén Darío, Jaimes Freyre y el propio Saenz, pero sobre todo a Jesús Urzagasti, si hay algún buen paradigma ontológico hombre/escritor.

¿Les dicen algo estos breves párrafos? ¿Algún guiño sobre un libro hace mucho o hace poco leído, tal vez? ¿Alguna intuición o especie de deja vu, quizás? ¿O más bien, una extrañeza o, simplemente, nada de nada?

Esa es la idea de estas líneas: propiciar una conversación más amplia, una convergencia con nuestras propias referencias y referentes: entiéndase libros-escritores-lecturas. Y que así se cumpla el círculo.

H.C.F. Mansilla: El último pesimista

Christian Jiménez

Partiendo del conocimiento general de que todo pesimista es un optimista bien informado, podría decirse que el trabajo intelectual es la construcción de un sentido del mundo que une sus significados desde una posición teórica y moral.

Así, las Obras selectas de H.C.F. Mansilla publicadas a través de la editorial Rincón Editores, se convierten en el testimonio de un trayecto desencantado por la realidad política y cultural de una formación social como la boliviana, pero que no por ello deja de buscar ciertas alternativas para hacer más divertido y agradable el viaje. Quizá por ello se hayan incluido en estos tres volúmenes, también la obra de ficción del autor y en cierto modo habría que decir que rondan desde la novela de iniciación hasta la novela especulativa. Y en ese sentido hay ciertamente un aporte al género que ha pasado desapercibido porque es posible que el intelectual le haya ganado notoriedad al artista.

A pesar de ello, en tanto creador e intelectual que usa la imaginación para organizar el argumento, la escritura de Mansilla se mueve con soltura y propuestas arriesgadas en los ensayos, que son de más corto aliento, pero que logran cuajar y sintetizar ideas que no siempre van a la par del sentido común o de la interpretación tradicional.

Y es aquí cuando sucede uno de los momentos importantes del pensamiento de Mansilla: el no ir a la par de la época o del sentido general del tiempo intelectual. Sus propuestas, ideas, interpretaciones y argumentos, en la mayoría de las ocasiones incomodan porque se desenvuelven en un plano opuesto a lo que normalmente las ciencias sociales han construido como conocimiento general. Lo suyo es más bien no solo ir a contracorriente, sino desarmar el sentido común, señalando sus incongruencias y superficialidades, para de ese modo, proceder a plantear una propuesta diversa y mucho más compleja.

Pero, lo que hay que reconocer y sostener es que toda la reflexión se realiza desde el marco conceptual propuesto por la Escuela de Frankfourt y que en cierto modo apunta a una crítica de lo sucedido en el mayo francés de 1968 y la sociedad de consumo, la degradación de la cultura y el carácter conservador de las estructuras de poder que dominaron Bolivia los últimos setenta años. Aun así, la interpretación que apunta en ciertos momentos a ser sociología de la cultura y en otros, a una ciencia policía clásica encuentra en los estudios de Theodor Adorno y Max Horkheimer, el sustento para establecer los límites de la esperanza y la reorganización del pensamiento socialista rumbo a la deriva que interpela tanto a la globalización como al capitalismo de Estado.

Y son estos los puntos por los que Mansilla también es criticado. Se sostiene que su visión más allá de ser pesimista, es poco propositiva y parte de un poco conocimiento de la realidad nacional, como si desearía encontrar en Bolivia restos de la Europa que anhela y desea. Sin embargo, también se lo critica por su elaboración conceptual al momento que evalúa el trabajo de la sociología concretada en Bolivia. Sus trabajos parecen apuntar un cuestionamiento sobre el modo en que se construye el conocimiento. El ataque Mansilla lo realiza desde la epistemología y es quizá por ello, que no queda piedra sobre piedra cuando se trata de pensar en perspectiva de largo aliento el pensamiento social boliviano; siendo así que para Mansilla este se acercaría más al sentido del ensayo que de la teorización propiamente dicha.

Por ello es importante reconocer que también dentro de toda trayectoria intelectual la labor de reorganizar lo hecho hasta el momento es una tarea que indica el sentido del texto escrito y sus propósitos. También es un modo de entender por ausencia lo que a Mansilla le preocupa o aquello que no es parte de sus preocupaciones. Y junto a esto, la importancia que le atribuye a ciertos temas que para la ciencia social realizada en Bolivia goza solamente de acercamientos primarios.

También esta serie de libros reunidos ayuda al lector a entender cómo se gesta un conocimiento y qué cualidades tiene en términos epistemológicos la crítica a la sociedad de consumo y la crítica a la sociedad boliviana y la evaluación que genera sobre autores (sociólogos, antropólogos, politólogos) que han construido una interpretación sobre la realidad boliviana.

Así, finalmente, la intención de tener una obra casi completa sobre un autor es también ingresar en un modo de pensar y un modelo para pensar el mundo que entraña un programa teórico y conceptual sobre el cual todo el tiempo se regresa para seguir desde ese sitio escribiendo y pensando la realidad. El modelo de Mansilla está expuesto desde las primeras páginas del libro, pero no por ello, algunas veces, deja de sorprender el alcance de la búsqueda que emprende para hacer legible el sentido de las acciones de los sujetos. Y, además, se tiene como consecuencia una suerte de caja de herramientas de las que el lector puede echar mano para pensar por su cuenta determinados problemas sociales que le despiertan curiosidad o que lo intrigan.

El cóndor vuela muy alto

Verónica López

A lo largo del año, una campaña iniciada por el compositor e intérprete Willy Claure se visibilizó en medios de comunicación y redes sociales. El objetivo, lograr la máxima condecoración del Estado boliviano, el Cóndor de los Andes para la poeta, compositora e intérprete chuquisaqueña Matilde Casazola Mendoza.

Al día siguiente del anuncio oficial de aceptación de la postulación, a finales de agosto, me encontré con Matilde en la puerta de su casa para acompañarla a Correo del Sur Radio, a dar su primera entrevista tras el anuncio en el programa “La Mala Educación” conducido por Alex Aillón. En el trayecto de su casa a la radio, desde la calle Bolívar hasta la Kilómetro 7, conversamos un poco. Ella vestía una chompa verde de lana y portaba un gran bolso de tejido con motivos jalkas.

Con su voz serena, me dijo que todavía le resultaba difícil creer que su nombre figuraría junto al de presidentes y otras personalidades. Y tratamos de enumerarlos entre divertidas y asombradas (El Príncipe de Edimburgo, el Papa, ¡Gladys Moreno! … ). Le expresé que ella lo tenía más que merecido y que este reconocimiento iba más allá de su persona, ya que era para todos los artistas bolivianos. Tras una breve pausa, ella continuó diciendo que toda su vida estuvo dedicada al arte, a escribir y a su guitarra, con la satisfacción de haber dejado algo. “Los artistas más jóvenes y el público han sido buenos conmigo, cantando y reinterpretando mis canciones y que este premio, en efeto, es suyo también”. “Este es un premio compartido”, terminó diciendo.

Al entrar en la cabina de la radio, ella no sabía que se había preparado un programa especial para destacar su obra junto a Willy Claure y Benjamín Chávez. Fue un momento memorable que reunió a tres reconocidos y experimentados artistas de diferentes áreas del arte, comunicación (Aillón), música (Claure) y literatura (Chávez), alrededor de Matilde. (Para los interesados, esta entrevista está disponible en las redes sociales de Correo del Sur).

Al finalizar el programa, Alex y yo acompañamos a Matilde a hacer compras al supermercado y, al salir, fue ella quien nos acompañó por un café Sucre, porque ella no toma café (prefiere el té). Alex y Matilde se conocen desde hace mucho y había un aire de soltura y amistad en torno a la mesa. Compartimos una linda charla sobre muchas cosas de la ciudad y del programa que acababa de emitirse. Cuando le preguntamos sobre la premiación, no quiso decir mucho ya que no dependía de ella, dijo, y nadie sabía cuándo o dónde ocurriría.

Sucedió el jueves 8 de septiembre en el centro cultural La Sombrerería en Sucre; se le hizo entrega de la Medalla en el grado de Caballero de la Orden Nacional del Cóndor de los Andes, de la mano del presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce Catacora, en un auditorio lleno.

En su discurso, Matilde Casazola dedicó este reconocimiento a la memoria y cariño de sus padres, agradeció y finalizó leyendo Unas palabras sobre el cóndor: “El cóndor requiere el ancho cielo para su alto vuelo. En el escudo nacional está en lo alto el cóndor, él simboliza la libertad, la altivez. Vi de niña en el zoológico unos cóndores en una enorme jaula que tenía una montaña ficticia, ellos se paseaban aburridos alrededor de la montaña, a veces, trepaban por ella, cansinos; ya arriba ensayaban un vuelo, pero descendían rápidamente, pues sus alas rozaban el enrejado y ya no podían desplazarse más allá; el cóndor requiere todo el cielo para su ancho vuelo. Oro en esta ocasión por los cóndores cautivos. Agradezco a mi país, al Estado boliviano por otorgarme esta simbólica presea, me ha emocionado mucho el cariño, el reclamo de los artistas y pueblo en general que a la voz del compositor y brillante artista Willy Claure ha manifestado su cariño sincero hacia mi arte; sea el arte libre como son los majestuosos cóndores.”

Matilde Casazola, a sus 79 años, sigue cantando, tocando la guitarra, sonriendo y poniendo la mirada en la luna para encontrar inspiración, pero más allá de eso, puede vivir en carne propia y saborear los frutos de toda su vida dedicada a lo que siempre la hizo plena, el arte.

Retablo Gertrudis Medeiros, heroína de la independencia argentina, Opus 1104, Cochabamba, 2017

Gustavo Medeiros Anaya

Debido a mi curiosidad al comprobar que las Lomas de Medeiros bordean en los mapas antiguos la ciudad de Salta, recurrimos al Archivo Histórico en esa ciudad y allí nos pusieron en contacto con el investigador Eduardo Medina, en las ciudades de Campo Santo y Güemes, en la Provincia de Salta. Para allí nos fuimos y surgió no solamente una amistad intelectual, sino que él nos proporcionó su reciente libro “Gertrudis Medeiros Heroína de la Patria”, que nos ha servido de base e inspiración para concebir y pintar este retablo conmemorativo de quien fuera, además de generosa colaboradora a la guerra de la independencia, también hermana de mi tatarabuelo Francisco Ignacio Medeiros Martínez de Iriarte; hijos de José de Medeiros, autoridad virreinal en Salta.

Antecedente de este retablo es el Opus 972 de 2006, denominado “Juana, Ascencio y Gertrudis”, que lo doné a La Casa de la Libertad en Sucre.

Descripción del retablo. Óleo sobre trupán, en marco articulado de madera pintada de 96 x 136 cm, con 8 paneles, distribuidos en 3 cuerpos.

Cuerpo central

Panel 1: Central superior de 55 x 55 cm. Gertrudis atada al Árbol Histórico en el pueblo de Campo Santo, cuando el ejército realista arremetió contra su estancia, al mando de Pío Tristán y Moscoso 1812.

Panel 2: Central inferior de 35 x 55 cm. Gertrudis se refugia en su estancia de Zárate en Tucumán, herencia de su esposo cuya familia instaló los primeros cañaverales y trapiches. Allí vivirá desde 1817 hasta su muerte en 1847, a sus 67 años.

Cuerpo lateral izquierdo

Panel 3: Izquierda arriba de 35 x 35 cm. Gertrudis y familia, su esposo Juan José Fernández Cornejo, en uniforme de Gard de Corps, sus hijas Juana Manuela y Juana Josefa.

Panel 4: Izquierda centro de 35 x 35 cm. Manuel Belgrano se instala en Campo Santo, en el Fuerte de Cobos para alistar el ejército auxiliar que irá hasta Potosí.

Panel 5: Izquierda abajo de 20,5 x 35 cm. Gertrudis es arrastrada por los realistas y obligada a caminar a pie 20 leguas hasta sufrir cárcel en Jujuy, donde filtra valiosas informaciones al General Güemes. Y logra escapar en vísperas a ser deportada a Potosí.

Cuerpo lateral derecho

Panel 6: Derecha arriba de 35 x 35 cm. Francisco Ignacio Medeiros vestido como primer Juez de Bolivia, investido por el Mariscal Sucre, comparte sus Lomas en Salta con su Universidad en Chuquisaca.

Panel 7: Derecha centro de 35 x 35 cm. General Martin Miguel de Güemes comandante de la Guerra Gaucha, que recibiera apoyo de Gertrudis en reses, caballares y mulas, como también aportes económicos y sostén de soldados de la familia Cornejo-Medeiros.

Panel 8: Derecha debajo de 20,5 x 35 cm. Representa el flujo de ganadería que Gertrudis dona para las tropas del General Güemes. Lo que le repercutió en vejámenes (atada al Algarrobo histórico, arrastrada y encarcelada y con merma de sus bienes, que los fue vendiendo para subsistir los últimos 30 años de su vida, viuda y fallecidas sus hijas, con la compañía de una nieta adoptiva.

Gustavo Medeiros Anaya, arquitecto de profesión con estudios en Córdoba, Argentina. Autor de: Oruro: Ciudad Universitaria Como Factor del Desarrollo Regional y Urbano. Jurado internacional: Bienal de Quito. Experto internacional de la fundación Mies van der Rohe de Barcelona.  Ciudadano Honorario de Vladimir (URSS), New Orleans, Quincy Massachussetts (USA), Santa Cruz de la Sierra y La Paz.

Bolivian Digital Publishing

Tipos Móviles: «El derecho a leer es pensar críticamente, es ejercer el derecho a decidir«.


Bolivian Digital Publishing es una casa editorial digital dedicada a la producción y publicación de contenido literario y artístico digital. Nuestra meta es promover y compartir el trabajo de autores bolivianos y latinoamericanos con el resto del mundo a través de publicaciones digitales, por una la democratización de la lectura, porque creemos en que “leer es decidir”.

Nuestra casa editorial tuvo su lanzamiento en 2020, aunque nació años antes primero como un sueño, y luego como un proyecto. Es la primera editorial digital en el país. Nuestra primera motivación fue la escasa distribución y difusión de literatura boliviana en el extranjero y por el contrario, la dificultad para conseguir literatura de otras latitudes entre las pocas estanterías de Bolivia. Así como también, el difícil acceso de los autores a las editoriales nacionales, de número limitado, y con una preferencia por los géneros que “venden”; la poesía, por ejemplo, no siempre es “bienvenida”. Otra razón, fue, la necesidad de actualizarnos en un mundo donde la literatura digital es una realidad, es el presente. Amamos los libros físicos, pero los libros digitales forman parte de la literatura actual, del lector del presente.

Hasta el momento hemos publicado autores nacionales e internacionales dentro del género de la poesía. Entre ellos a Lucía Carvalho con una versión interactiva de su libro Universo 127 expandido, la obra de Camila Uriona y Omar Alarcón, los laureados poetas como el ecuatoriano Paúl Puma o los chilenos Juan Malebrán y Juan José Podesta, entre otros. La meta es ampliar nuestro catálogo, dando espacio a la novela, el cuento, la literatura infantil o los libros de arte. Este año, publicaremos nuestro primer libro para niños.

Durante dos años consecutivos hemos participado en Ferias del libro, presentaciones tanto virtuales como presenciales. Este año participamos de un evento central en la FIL La Paz, con la presentación de la Antología IKI IKI de autores del norte de Chile.  Encuentros como estos permanecen en nuestro corazón, permitiendo que escritores de distintas latitudes se conozcan, compartan la testera, lean y difundan su obra en diferentes espacios siempre bajo la premisa de generar nuevos vínculos entre autores, público y editoriales.

Realizamos nuestra distribución a través de Amazon, líder en la venta de libros digitales (65% del mercado) y libros impresos (35%). Los libros digitales pueden comprarse a través de esta plataforma, y una vez adquiridos, a precios más accesibles que los libros físicos, pueden leerse prácticamente en cualquier dispositivo. Sabemos que nuestros libros ya se leen en España, México, Canadá, Chile, Argentina, Estados Unidos, por nombrar algunos países.

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Nuestro plan de trabajo consiste en brindar el mejor servicio de asesoría técnica, literaria y legal para la publicación digital de su manuscrito en plataformas de venta por internet.

Si bien un comienzo en medio de la pandemia no ha sido sencillo para levantar el vuelo, nuestra labor editorial ha sido muy bien recibida, tanto a nivel nacional como en el extranjero. Estamos abiertos a recibir más propuestas editoriales y lectores que se aventuren en el maravilloso universo de la lectura. Nos pueden escribir a boliviandigitalpublishing@gmail.com, o nos encuentran en Facebook y en Instagram.