Galería

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Kirki Qhañi

Presentamos una serie de bellas ilustraciones que el artista Salvador Pomar realizó para los interiores de Kirki Qhañi, el poemario de Elvira Espejo que hace pocas semanas sacó a luz editorial El Cuervo.

A tono con el concepto del libro: la naturaleza, los personajes y las tradiciones de la región andina de Bolivia, Pomar trabajó una serie de bocetos de los que acá presentamos una colección. Pero antes, algunas palabras extraídas del prólogo al libro trabajado por Miguel Rocha Vivas:

“El lector de Kirki Qhañi / Petaca de las poéticas andinas, recibe un regalo de alientos a la vez que de palabras mayores, palabras sapienciales que forman parte de contextos culturales traducidos con sencillez y generosidad por Elvira Espejo. La palabra de la abuela, su palabra más íntima, es la que esta artista e investigadora tradicional aymara comienza por compartirnos. En las historias y cantos se vislumbra el calendario ceremonial andino que marca los ciclos de la tierra y de las comunidades que se derivan de ella…”.

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Erasmo Zarzuela, el maestro que ilumina El Duende

Escribe Erasmo: «La Villa de San Felipe de Austria fue la cuna que me abrió el espacio a la vida. Siendo fruto de esta tierra minera, fortalecido por su fuerte dosis de misterio y magia andina, quise plasmar en mi obra toda la energía que refleja nítidamente el ara del altiplano ignoto».

Escribió Luis Urquieta sobre Erasmo y su incansable aporte a las páginas de El Duende: «…exaltando en cada trazo de la criatura quimérica el espíritu de nuestros pueblos, sus ilustraciones dejan en evidencia la liberación de la palabra, donde texto e imagen conjugan armoniosos para honrar a los mensajeros de la literatura».

Disfrutemos de una pequeña muestra de su arte.

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Alberto Medina Mendieta, telurista social

«…La obra más conocida de Medina en el tiempo será, sin embargo, aquella en la que angulosas formas geométricas pintadas con colores ocres y grises esculpen figuras monumentales de personajes campesinos y mineros. Este expresivo lenguaje telurista y social compartido con varios artistas bolivianos desde la década de 1960 –y asociado con la famosísima obra del ecuatoriano Oswaldo Guayasamín–, solo podría haber sido ejecutado con autenticidad por un artista profundamente marcado por su paisaje circundante y por la realidad social de los pueblos andinos…».

(Extracto del texto de Reynaldo J. González, publicado en el catálogo de la muestra que recientemente le dedicó el Museo Nacional de Arte al artista orureño)

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